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Reseña de Luis Luna sobre “La palabra sabe de Miguel Casado en La Columnata

El poeta y crítico Luis Luna ha dedicado su espacio crítico en La Columnata, “Territorio en penumbra”, a La palabra sabe de Miguel Casado. Se puede leer aquí.

Se acaba de publicar uno de esos libros que se esperan largamente y que, una vez aparecidos, se leen con meticulosidad para apreciarlos y poder aprender de ellos. Tal es el caso de La palabra sabe y otros ensayos de poesía, de Miguel Casado, que recoge textos escritos en los últimos años por el crítico y poeta. Va a ser precisamente la alta labor como crítico la que se ponga de manifiesto en esta publicación que indaga en la profundidad y el cuerpo de la palabra poética. En ella podemos comprobar que estamos ante, acaso, uno de los mejores críticos de poesía que realmente existen en España, puesto que a la rigurosidad y al estudio se une una profunda pasión por la tarea poética.

El tomo se divide en dos partes. La primera recoge los títulos “Tomar partido por las cosas”, “Notas sobre la poesía objetiva (Arthur Rimbaud)”, “Formas sobre fondo blanco”, “El corazón de la noche (notas sobre el espacio de la tragedia)”, “El olor de todas las razas (T.E. Lawrence)” y “Sobre la enfermedad del tiempo”. La segunda se centra en ocho poetas españoles, todos ellos relevantes y de gran influencia para la poesía contemporánea: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Vicente Núñez, José Ángel Valente, Antonio Gamoneda, Manuel Padorno, Aníbal Núñez y José Miguel Ullán. Todos los escritos estaban dispersos en revistas y actas de encuentros especializados y presentaban un difícil acceso para el público general, por lo que esta edición viene a reparar esta dificultad.

Ambas partes, tal y como indica el mismo autor, se retroalimentan, se responden y se interpelan, planteando varias preguntas medulares para la poesía contemporánea. Tal vez la más esencial sea la de la capacidad de representación de la propia palabra poética.Para Casado, este es un camino de ida y vuelta, puesto que la poesía representa y no representa la realidad a la vez. Es esta una aportación fundamental, ya que rompe la dualidad, típicamente occidental, de las concepciones sobre la poesía última. Esta conciliación empuja el camino crítico hacia delante y lo hace más complejo e interesante si cabe. En esa tesitura, los estudios sobre los poetas arriba mencionados explicitan estas investigaciones y las llevan al terreno de la práctica poética.

En el ensayo dedicado a Valente encontramos, al hilo de lo que venimos hablando, acaso una de las críticas sobre la obra de Valente más acertadas de los últimos años: “Así la defensa de la idea de poesía como conocimiento no elimina, en Las palabras de la tribu, una tensión referencial, que hace depender la poesía de una realidad exterior a ella”. También en el ensayo sobre Antonio Gamoneda encontramos referencias a este aserto: “La poesía, pues, como partitura en la que sería posible leer una autobiografía”, y más adelante: “En toda la reflexión de Gamoneda sobre la escritura hay una insistencia en el carácter autorreferencial de ésta, en el rechazo a entenderla como la representación de una realidad exterior y previa”. Como vemos, el estudio es complejo pero necesario, exige una palabra sabia.